Cada año, en el aniversario de Roe v. Wade, me pregunto si éste será el último. La demanda judicial, decidida en 1973, revocó las leyes estatales que criminalizaban el aborto en los estados, considerándolas una violación del derecho a la privacidad de las ciudadanas estadounidenses. Durante 30 años, revocar la decisión de la corte ha sido una de las prioridades de la derecha política. La meta política de la derecha es lograr que jueces derechistas lleguen a la Corte Suprema y revoquen la decisión.
La elección de George W. Bush, combinada con el hecho de que el Senado y la Cámara de Representantes ahora están controlados por los Republicanos, le ofrece a la derecha la oportunidad que estaban esperando. Algunos de los jueces que apoyaron la decisión Roe ya no tienen buena salud y podrían retirarse de la corte, lo cual presentaría posiciones vacantes para que el Presidente Bush y el Senado nombren a nuevos jueces. En el sentido político, lo único que impide que el Presidente y el Senado hagan esto es la minoría Democrática que podría amenazar con una obstrucción, y se necesitarían 60 de 100 votos en el Senado para derrotarlos. Los Republicanos sólo tienen 51 votos en el Senado. La pregunta es si los Demócratas a favor de las opciones reproductivas tienen el valor político para tomar esta posición.
El público estadounidense debe darles este valor. Y además debe darle valor a los pocos Republicanos que están a favor de las opciones reproductivas para votar en contra de su partido y contra un juez que no se comprometa con defender la decisión de Roe v. Wade. Éste es un tema que va más allá de los partidos políticos, la demográfica, la raza, la posición económica y el género. No se puede predecir fácilmente cómo una persona va a sentirse sobre el tema. Sin embargo, sabemos que la opinión publica no ha cambiado de manera significativa durante los 30 años desde que se tomó la decisión Roe. Por lo general, en principio los estadounidenses están a favor de las opciones reproductivas, pero quieren restricciones más estrictas en cuanto al acceso al aborto. La mayoría apoya la decisión Roe en principio, pero sólo una minoría quiere que el aborto sea legal por cualquier razón. Por lo general, el público estadounidense está a favor de las opciones reproductivas y en contra del aborto. Yo creo que la mayoría de los estadounidenses están a favor del aborto en casos de violación o incesto, y quisieran que estuviera disponible para una de sus familiares si ésta lo necesitara. Esto no es algo que el estadounidense típico admitiría y por lo general no basan sus votos en este tema.
El ambiente actual no es propicio para alentar al Senado de los Estados Unidos a que puedan oponerse a individuos nominados para ser jueces que estén en contra de las opciones reproductivas. El movimiento a favor de las opciones reproductivas trató de humanizar el tema del aborto cuando se consideraba un crimen, facilitando que médicos y pacientas hablaran sobre el aborto y sobre las heridas y muertes de las mujeres. Esto fue en vano. El movimiento a favor de las opciones reproductivas ha tratado de colocar el tema del aborto dentro del contexto más amplio de la libertad humana, la privacidad personal, y las limitaciones del alcance gubernamental, pero otra vez esto ha sido en vano. Existe evidencia de que la publicidad televisiva que ha resaltado estos puntos elevó el nivel de conciencia de los votantes sobre el tema y la posición de los políticos al respecto, pero no ha sido demostrado que esto haya cambiado votos o elecciones, aunque sea una posibilidad.
Por lo tanto, los esfuerzos para promover el diálogo sobre el aborto en un contexto de derechos humanos deben continuar, con más financiamiento y más actividades de alcance. Sólo existen dos reglas en la política: ser electo y después ser reelecto. Los políticos responden a los movimientos con bases amplias en la sociedad estadounidense. También responden al dinero y a los votos, aunque sean de una minoría. Si es presentado correctamente, el tema del aborto puede ser favorecer el lado que está a favor de las opciones reproductivas. Esto ha sido demostrado repetidamente cuando se ha realizado referendos a nivel estatal sobre las restricciones relacionadas con el aborto, casi todos de las cuales han sido rechazados por los votantes.
Nosotros en la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Región del Hemisferio Occidental, creemos que la legalidad del aborto es un componente esencial de elevar la posición y la salud de las mujeres. Una mujer no puede participar en la vida cívica y económica de su nación a menos que pueda decidir libremente si quiere y cuándo quiere tener hijos. Esto incluye la información imparcial sobre todas las opciones para prevenir el embarazo tanto como las opciones para terminar un embarazo. Además, incluye información sobre la educación sexual, la atención prenatal, las enfermedades de transmisión sexual, y los programas para combatir la violencia basada en género. E implica incluir a los hombres como socios en la planificación de la vida común.
Los Estados Unidos, con la decisión Roe, representa la libertad para las mujeres. Las mujeres en los Estados Unidos pueden controlar su fertilidad y participar en la vida de la nación. Criminalizar el aborto sería un retraso, un mal ejemplo para el mundo, y sería cruel a las mujeres. Las y los estadounidenses tienen la responsabilidad de impedir que esto suceda.
Alex Sanger
15/1/03