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    #1: Sexo, Mentiras y la Política de la Ciudad de México   [ in English ]

    Extracto de un discurso del Sr. Sanger, presidente del Consejo Internacional de Planificación de la Familia, en abril del 2001.

    En los doce meses que han pasado desde que estuve aquí y hablé sobre las amenazas de la superpoblación global y los retos de balancear la población, nuestros recursos y el medioambiente, 78 millones de personas han nacido en el planeta; se ha acabado el espacio en el aeropuerto local; y los niveles de agua y electricidad en California están peligrosamente bajos. Creo que esta vez debo dar un discurso más convincente.

    Durante las recientes reuniones en Québec sobre el libre mercado, me sorprendió que aunque se habló de la necesidad de preservar el medioambiente, no se habló del efecto que el crecimiento de la población tiene en la degradación del medioambiente ni de los beneficios de la planificación familiar para reducir este crecimiento y aumentar el desarrollo económico de un país y a la vez reducir la presión sobre los recursos naturales.

    Nuestro país no aborda estos temas fácilmente, pero yo creo que el crecimiento de la población y el estatus de las mujeres son temas cada vez más relevantes para nuestro futuro, nuestra salud, la condición de nuestro medioambiente y la paz mundial.

    ¿Qué debería hacer los Estados Unidos? Cinco cosas: apoyando las drogas para el SIDA a precios rebajados, la supervivencia de niños, los servicios obstétricos, la planificación familiar, y el desarrollo de la democracia.

    El problema con las primeras tres medidas es la falta de infraestructura. No tenemos cómo llevar las medicinas y servicios a las madres y niños que lo necesitan. Lo que sí hemos podido llevarle a la mayoría de las mujeres que la necesitan es la cuarta cosa: la planificación familiar. La planificación familiar funciona, es barata y no es de alta tecnología – y por lo tanto se puede distribuir. Además, les permite a las mujeres planear y espaciar sus partos. A pesar del Acuerdo de Cairo de 1994, en el cual los Estados Unidos se comprometió a aumentar la cantidad que gastamos para la planificación familiar internacional, hemos disminuido la ayuda financiera para la planificación familiar en el extranjero de $548 millones anuales a $425 millones.

    Nuestra nación también debe participar en el desarrollo de la democracia, a través de las organizaciones no gubernamentales y los grupos comunitarios. Sin embargo, la nueva administración se propone reducir el impacto de los grupos de mujeres en la sociedad imponiendo la Política de la Ciudad de México, que les prohíbe a los recipientes de la ayuda económica que provee los Estados Unidos, incluyendo las afiliadas de la Federación Internacional de Planificación de la Familia, usar fondos de otras fuentes para realizar abortos legales o actividades de advocacy para cambiar las leyes sobre el aborto en sus países.

    Por lo tanto, las afiliadas de la Federación Internacional de Planificación de la Familia ahora tienen dos opciones: 1) aceptar los fondos de los Estados Unidos asignados para la planificación familiar, usando estos fondos para proveer servicios de planificación familiar y cumplir con la regla de la mordaza global, o 2) rechazar el dinero, luchar para proveer servicios de planificación familiar y consejería sobre todas las opciones en cuanto al embarazo, y poder ejercer el derecho de hacer cabildeo y abogar por los derechos de aborto de las mujeres.

    El Presidente dijo lo siguiente en enero cuando anunció la regla de la mordaza global: "Es mi convicción que los fondos de los contribuyentes no deben ser usados para pagar por abortos, abogar por o activamente promover el aborto, aquí o en el extranjero." El Presidente añadió que quería contribuir a la disminución de los índices de aborto.

    A pesar de las declaraciones del Presidente, los hechos son los siguientes:

    • Los fondos de los contribuyentes no son usados ahora para pagar por abortos y ni han sido usados de esta manera en más de 25 años. Esto ha sido prohibido por la Enmienda Helms del 1973. Los fondos que el Presidente está restringiendo solo se pueden usar para la planificación familiar, no para el aborto. La regla de la mordaza global restringe lo que las asociaciones de planificación familiar pueden hacer con su propio dinero.
    • El aborto no será menos común por la regla de la mordaza global. La última vez que esto sucedió, en los 1980s, los índices de aborto aumentaron porque los mejores proveedores perdieron su financiamiento. El resultado fue un aumento en los embarazos no deseados.
    El impacto cumulativo de la regla de la mordaza global es que:
    • Viola la ética médica;
    • Recorta los fondos para los proveedores legales de aborto, los cuales están en la mejor posición para proveer servicios de planificación familiar después de un aborto para prevenir otros abortos;
    • Recorta los fondos para los proveedores de planificación familiar que se niegan a ser limitados por dicha política;
    • Perjudica la salud pública, impidiendo que se informe sobre la mortalidad y morbilidad materna de los abortos ilegales; y
    • Perjudica el desarrollo de la democracia.

    La Política de la Ciudad de México, sin duda, fue dirigida a la Federación Internacional de Planificación de la Familia—para eliminarnos. Ellos esperan que nosotros rechacemos el dinero y quedemos en banca rota. ¿Quién está perjudicado por todo esto, a parte de la Federación Internacional de Planificación de la Familia? Las mujeres y niños. La necesidad de servicios de planificación familiar en el mundo es tan vasta como siempre.

    Lea el discurso completo en inglés (PDF, 33KB).




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