En el Foro
Mundial Económico de la semana pasada, realizado en Nueva York este
año en vez de en Davos, Suiza, Bill Gates, el fundador de Microsoft,
y Bono, el cantante principal del grupo de rock U2, anunciaron un
plan para enfocar la atención del mundo en los temas que enfrenta
Africa. Este programa se llama "DATA Agenda": Deudas, SIDA y
Comercio para Africa (Debt, AIDS and Trade for Africa, en inglés), a
cambio de democracia, responsabilidad y transparencia en Africa.
Gates y Bono consideran que DATA Agenda sería como un Plan Marshall
para Africa.
Bono dijo: "Los
Estados Unidos invirtió en Europa después de la Segunda Guerra
Mundial para protegerla de la influencia de la Unión Soviética. Y la
cancelación de deudas fue parte del plan, tanto como el comercio,
etc. En este momento", agregó, "Africa está en el mismo tipo de
posición vulnerable en la que se encontraba Europa-vulnerable a
otros extremistas e ideologías. Y yo creo que sería muy astuto de
parte del Occidente invertir en la prevención de incendios, en vez
de tener que apagarlos, lo cual es mucho más costoso".
La Fundación Bill
y Melinda Gates, que ha ofrecido un gran apoyo para las iniciativas
de salud (incluyendo las de la IPPF), será una fuente de
financiamiento para DATA, junto con los gobiernos de países
industrializados, se espera. Gates y Bono están procurando el apoyo
de los líderes de los países G8--los Estados Unidos, el Reino Unido,
Canadá, Francia, Alemania, Italia, el Japón y Rusia--para el plan y
para establecer el comercio con Africa. Africa, como el continente
más pobre y menos saludable, está muy necesitada de nuevas
estrategias para mejorar la salud de su población y la viabilidad
económica. La propuesta Gates-Bono es un ejemplo de la filantropía
con objetivos a largo plazo, que tiene el propósito de motivar a los
gobiernos a responder de una manera similar.
Otras áreas del
mundo, además del Africa, podrían usar este tipo de liderazgo, en
particular la América Latina y el Caribe.
¿Por qué será que
a esta región del mundo se le ignora, excepto en ocasiones cuando
los Estados Unidos interviene de manera unilateral para reemplazar
un gobierno que no le gusta? ¿Será porque tiene una incidencia más
baja de SIDA que el Africa? ¿O porque es menos pobre? ¿O tiene menos
petróleo? ¿O no tiene misiles nucleares? ¿O porque ningun@ de sus
ciudadan@s ha llevado acabo ataques suicidas contra los
estadounidenses? La política de los Estados Unidos en el Hemisferio
Occidental ha variado entre el aislamiento y la intervención, y
usualmente el hemisferio es ignorado, comparado con otras partes del
mundo. América Latina no es considerada ni una amenaza estratégica
ni un beneficio.
Los Estados
Unidos parece estar atrapado en un enfoque basado en la década de
los 60 y los problemas con Cuba, considerando que su política
hemisférica todavía se basa en el odio que los refugiados cubanos
políticamente organizados le tienen a un dictador envejecido llamado
Fidel Castro. Castro dejó de ser un instrumento de los Soviéticos
hace diez años; no obstante, el Presidente Bush ha mantenido el
embargo de los Estados Unidos contra Cuba, una posición que fue
reforzada la semana pasada por el nombramiento de Otto Reich, un
hombre que ha apoyado el embargo desde hace mucho tiempo, como
encargado de la oficina de América Latina del Departamento de
Estado.
Mientras tanto,
Colombia se encuentra en una guerra civil, Argentina enfrenta serios
problemas económicos, Haití es un desastre político, el gobierno de
Venezuela está en crisis, y el antiguo país favorito de Bush,
México, ahora es mucho más insignificante en su esquema de
prioridades. Cuando el público estadounidense piensa en América
Latina, piensa en las drogas y los inmigrantes, que parecen estar
pasando igualmente de rápido por la frontera. Considerando el
aumento en la presencia y el poder de l@s hispan@s en los Estados
Unidos, ¿tal vez sea hora de revisar nuestras políticas en el
Hemisferio Occidental?
¿Por qué no
existe un Plan Marshall para la América Latina? Cuando buscamos una
política estadounidense relacionada con América Latina,
principalmente lo que hallamos es una política fracasada contra las
drogas. No encontramos políticas desarrolladas de inversión
económica, o programas para aumentar los derechos democráticos y
fortalecer la legitimidad de los gobiernos. Bono y Gates
correctamente señalan que los gobiernos africanos tienen que superar
una larga historia de soborno y corrupción en cuanto a la asistencia
del extranjero antes de que se pueda establecer la confianza y se
puedan abrir los cofres del Occidente. Los gobiernos
latinoamericanos no son inmunes a la corrupción y los escándalos,
pero casi todos los gobiernos latinoamericanos han sido elegidos
democráticamente, y la responsabilidad pública y política se está
empezando a desarrollar en el hemisferio. Todavía hay mucho que
hacer para asegurar los derechos civiles, políticos y de propiedad
en la América Latina, derechos a los cuales estamos acostumbrad@s en
los Estados Unidos. Sin embargo, es mucho más probable que la
asistencia que los Estados Unidos provea a la América Latina le
llegue a las personas que la necesitan.
Además, el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y otros
acuerdos de libre comercio han posibilitado el comercio más libre en
gran parte del hemisferio. Las controversias sobre si la gente común
de América Latina se ha beneficiado del libre comercio continúan,
tanto como las disputas sobre temas laborales y del medio ambiente
relacionados con estos acuerdos. Sin embargo, el proceso para
avanzar estos acuerdos está institucionalizado, y a los grupos con
diferentes puntos de vista se les escuchará. La globalización está
afectando a América Latina tanto como a otras áreas del
mundo.
Al referirse a la
nueva DATA Agenda, Bill Gates dijo: "Este es el momento para cambiar
estas cosas, desde el punto de vista de la relación entre el mundo
rico y el mundo pobre, desde el punto de vista de seguridad, y desde
el punto de vista económico. . . . Esperamos que los Estados Unidos
y otros gobiernos consideren esto una encrucijada".
La Gran Bretaña,
Francia y otros países europeos han tratado de avanzar planes para
aumentar la asistencia de los países más ricos del mundo hacia los
países y las regiones pobres, pero el gobierno de Bush ha bloqueado
estas propuestas. De hecho, en noviembre el Secretario de Hacienda
O'Neill vetó una propuesta de los ministros de finanzas de los
países G7 para que se propongan dedicar un 0,7% del producto interno
bruto (PIB) a los programas de asistencia internacional. Esta fue la
meta establecida en la Conferencia de Cairo de 1994. En la
actualidad, pocos países G7 están cerca de la meta; el país que está
más lejos de la meta, según las estadísticas, es los Estados Unidos,
donde se calcula que un 0,1% del PIB se dedica a la asistencia al
extranjero.
Más
recientemente, la Secretaría de Hacienda saboteó propuestas que los
países ricos se comprometan a duplicar eventualmente lo que hoy en
día destinan al extranjero. Los individuos que habían hecho la
propuesta esperaban que fuera adoptada en la Conferencia
Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo de las
Naciones Unidas, que se llevará a cabo el mes que viene en México,
pero el gobierno estadounidense les dijo a l@s planificador@s de la
conferencia que el Presidente Bush no asistiría a élla si
compromisos específicos de asistencia eran adoptados, según dijeron
algun@s diplomátic@s de las Naciones Unidas. L@s proponentes no
insistieron, y Bush irá a México.
Además, un año
después de reinstaurar la Política de México (Global Gag Rule, en
inglés), el Presidente Bush ahora está impidiendo que uno de los
proveedores más importantes de la planificación familiar a nivel
internacional, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP),
reciba fondos autorizados por el Congreso. La Cámara de
Representantes y el Senado llegaron a un compromiso sobre el
proyecto de ley de las Operaciones Extranjeras que autorizó $446
millones para apoyar programas de planificación familiar en el
extranjero en el 2002, además de hasta $34 millones para el FNUAP.
Sin embargo, en el compromiso se borró el lenguaje de la propuesta,
aprobada por el Senado, que hubiera anulado la Política de México.
El financiamiento del FNUAP tenía que ser aprobado por el Presidente
Bush, quien había dedicado $25 millones a la agencia en su propuesta
presupuestaria original. Su amenaza de retener el financiamiento
estadounidense fue hecha a petición del representante republicano de
Nueva Jersey Chris Smith, quien está en contra del
aborto.
La propuesta
Gates-Bono debería ser seriamente considerada por nuestro gobierno.
En lugar de negarse rotundamente a aumentar la asistencia al
extranjero y de retener los fondos apropiados para el FNUAP, nuestro
gobierno debería darse cuenta de que aumentar la inversión
humanitaria en el extranjero--que esté relacionada con la
responsabilidad, la democracia y la transparencia en las acciones
del gobierno--es una parte importante de asegurar la estabilidad
mundial y la seguridad de los Estados Unidos. Las fundaciones
filantrópicas privadas y las organizaciones no gubernamentales del
mundo no pueden hacer esto solas.
Alex Sanger
8
feb. 2002