Alexander Sanger to be biologically pro-life, one must be politically pro-choice
Home Bio Book The Sanger File Contact
The Sanger File


  • Other Articles from The Sanger File
  • The Sanger File


    #2: ¿Por qué siguen muriendo las madres?   [ in English ]

    Entre el 25 y el 27 de junio del 2001, los líderes del mundo se reunieron en Nueva York para la Sesión Especial de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, en la cual la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración de Compromiso con el VIH/SIDA: "Crisis Global-Acción Global." Alexander Sanger refleja sobre los efectos que algunas declaraciones similares en el pasado han tenido en las vidas de las madres en el mundo.

    La literatura del mundo está llena de imágenes de mujeres muriendo durante partos. Catherine en "Wuthering Heights." Lolita en la novela del mismo nombre. Y hasta la primera feminista en la vida real, Mary Wollstonecraft, murió de septicemia durante un parto.

    Las mujeres mueren durante los partos; "siempre ha pasado, y siempre pasará", parece ser la actitud del mundo sobre este fenómeno. Durante una semana cuando la atención del mundo se enfocó en nuevas resoluciones de las Naciones Unidas para eliminar o reducir las muertes del SIDA, yo recuerdo que hace poco las reuniones de las Naciones Unidas similares en Cairo y Beijing propusieron eliminar o reducir las muertes maternas. ¿Cuánto hemos progresado desde entonces?

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) recientemente proveyó la respuesta en un informe desalentador sobre la maternidad materna a nivel mundial. La respuesta: no hemos progresado mucho.

    Según la OMS, más de 500.000 mujeres mueren anualmente por complicaciones relacionadas al embarazo. Estas cifras se han mantenido consistentemente altas durante los 1990s, y no hay señales de que estén bajando. Las cifras reales son probablemente mucho más altas, según la OMS, debido a las frecuentes clasificaciones erróneas oficiales de las causas de muertes relacionadas al embarazo, incluyendo muertes que resultan de abortos, embarazos precoces (de embarazos ectópicos), y enfermedades que empeoran por el embarazo, como las enfermedades del corazón, la malaria o tuberculosis. Estudios en México y Argentina indican que los niveles de mortalidad materna oficialmente reportados pueden ser subestimados hasta en un 50 por ciento.

    En la Conferencia del Cairo en el 1994, se reiteró que la reducción de la mortalidad materna era una alta prioridad de salud, y las Naciones Unidas estableció la meta de que para el año 2005 un 80 por ciento de los partos fueran atendidos por un trabajador de salud capacitado. Según el informe de la OMS de la semana pasada, esta meta no se alcanzará excepto en América Latina y el Caribe, donde IPPF/RHO ha estado trabajando durante los últimos 50 años. Actualmente, 83 por ciento de los partos en América Latina y el Caribe son atendidos por un trabajador de salud capacitado. Además, más de la mitad de los partos en este hemisferio se realizan en los centros de salud, con las excepciones más grandes de Haití y Guatemala. En Chile, Costa Rica, Argentina y la República Dominicana, más del 90 por ciento de los partos se realizan en los centros de salud, y Panamá, Jamaica y Brasil también presentan altos niveles de atención en los centros de salud.

    El aspecto desalentador del informe de la OMS es que la mayoría de la reducción en la mortalidad materna en América Latina, y en el resto del mundo, ocurrió durante los 1970s y 1980s y muy poca ocurrió durante los 1990s. Solo Argentina, Chile y Costa Rica demostraron reducciones sostenidas en la mortalidad materna durante los 1990s. En otras partes del hemisferio y del mundo los niveles de mortalidad materna se mantuvieron estables durante los 1990s.

    La reducción de la mortalidad materna depende de dos factores: la prevención y la atención médica. La prevención incluye posibilitar que las mujeres planeen y espacien sus embarazos a través de consultas de planificación familiar; las afiliadas de IPPF/RHO proveen más de cuatro millones consultas de planificación familiar en el hemisferio cada año. Las mujeres tienen bebés más sanos y conservan su propia salud mejor cuando los nacimientos son planificados y espaciados adecuadamente. La anticoncepción reduce el número total de embarazos y por lo tanto nacimientos, y además demora los embarazos hasta que los adolescentes lleguen a ser adultos y más fuertes. La anticoncepción reduce los casos de abortos inseguros y ayuda a prevenir la transmisión de las ITS y VIH, lo cual puede resultar en embarazos ectópicos y otras complicaciones. Por todas estas razones, los servicios de planificación familiar son un componente necesario para reducir el número de muertes que resultan de los partos.

    Además, la atención obstétrica de calidad para tratar las complicaciones también es un componente necesario. La misma es más difícil de proveer, pero es factible. No es necesario que médicos capacitados en universidades asistan a cada parto, como sucede en casi todos los casos en los Estados Unidos. Para tratar las complicaciones obstétricas, niveles más bajos de capacitación se pueden proveer a asistentes capacitados de partos, parteras y enfermeras y, junto con equipos y provisiones adecuadas, pueden ser efectivos. Esto no es costoso ni requiere una gran infraestructura. La mayoría de las muertes producidas durante partos son causadas por hemorragias, condiciones de salud pre-existentes que se agravan por el embarazo y (sepsis), y la mayoría se pueden tratar por asistentes capacitados.

    El informe de la OMS advierte que no es posible establecer vínculos claros e inequívocos entre el porcentaje más alto de partos asistidos por asistentes capacitados y la reducción en la mortalidad materna, pero el vínculo está claro intuitivamente. La mortalidad materna, sin embargo, es un fenómeno complicado, talvez parecido a la provisión de los servicios de planificación familiar. Muchos factores individuales, culturales, geográficos y médicos están relacionados. Las mujeres pueden estar desnutridas o anémicas. Las infecciones de transmisión sexual y el VIH pueden complicar un embarazo. Ser una víctima de violencia puede causar complicaciones médicas durante el embarazo y parto—la mujer corre el mayor riesgo de ser agredida durante el embarazo. El aborto inseguro es demasiado común. La pobreza y las distancias que a veces se tienen que recorrer para tener acceso a los servicios de salud son factores serios.

    Aunque no podemos señalar todos los factores que contribuyen a la mortalidad materna, sabemos algunos de los resultados: por lo menos 500,000 mujeres mueren cada año, y probablemente el doble; además, 20 millones de mujeres sufren complicaciones graves; y ocho millones de niños mueren anualmente, dos tercios durante su primer, y último, mes de vida. Entre un tercio y la mitad de los embarazos en el mundo no son planificados, incluyendo en los Estados Unidos.

    Estos desafíos pueden ser desalentadores, pero como se ha demostrado con el progreso alcanzado en América Latina con los partos atendidos por asistentes capacitados, pueden ser abordados y superados. La provisión voluntaria de los servicios de planificación familiar debe ser ampliada. La atención prenatal y otros servicios de salud preventiva deben ser integrados con la planificación familiar. Los asistentes de partos deben ser capacitados, deben contar con equipos adecuados, y los centros médicos deben ser modernizados.

    Hace unas semanas el mundo demostró la voluntad para abordar el problema del SIDA. ¿Podemos hacer lo mismo para las mujeres muriendo durante el parto?

    Alex Sanger
    19/07/01






    All text and images © 2004 Alexander Sanger, All Rights Reserved. Any reproduction without expressed permission is strictly prohibited.